A través del análisis de más de 70,000 hogares, se ha revelado una relación positiva entre el riego y la diversidad alimentaria infantil. De manera sorprendente, las mejoras dietéticas más significativas para los niños se observan en regiones con estrés hídrico, donde extraer más agua para la agricultura resulta insostenible.
En las zonas con abundancia de agua, los beneficios nutricionales son menos notorios. En estos casos, la expansión del riego suele favorecer el cultivo de productos comerciales destinados a la exportación, lo cual no necesariamente mejora la disponibilidad de alimentos ni las dietas locales.
Esto genera un conflicto entre el logro de los objetivos relacionados con el hambre, la pobreza y la seguridad hídrica. Si se promueve la expansión del riego sin una planificación cuidadosa, los recursos hídricos corren el riesgo de agotarse, y las comunidades que se pretende ayudar podrían no recibir una nutrición adecuada.
Este informe de políticas de UNU-INWEH hace un llamado a replantear las políticas de expansión del riego, destacando la importancia de una planificación sensible a la nutrición e integrando evaluaciones de sostenibilidad hídrica, con el fin de armonizar los objetivos de desarrollo y garantizar tanto la seguridad alimentaria como la seguridad del agua para las poblaciones vulnerables.